31.12.16

Notas grabadas 3 y 4- Acción de invierno para Cruz Roja Lux

Antes de entrar: Hoy es 23 de diciembre, estoy en camino hacia la Croix Rouge en mi tercer día de Voluntariat. Supongo que hoy va a ser un día un poco especial por la fecha. Siempre son momentos intensos a esta altura del año. Luxemburgo, como seguramente en todos lados, está revolucionada por las fiestas y esta gente, los sans abri  no sé qué pensarán al respecto. Quizás para ellos son momentos aún más intensos, así que nuevamente, dejo de lado lo que me pasa a mí puntualmente para dar sin pedir nada a cambio. Justo que estoy por entrar veo que varios están haciendo “la previa” alrededor del edificio.
Después: Salgo, nuevamente, cálidamente reconfortada. Estuve sirviendo la fruta, la sal y la pimienta. Fue un día duro porque en las miradas de algunos de ellos vi mucho y me entristeció. También olí y vi el alcohol y eso no solamente me entristece sino que me da una impotencia enorme. También porque me tocó padecer de cerca esa situación, hubo momentos hoy en que fue difícil no sentir el dolor.
Las charlas con los otros voluntarios son cada vez un poquito más largas -o menos cortas-. Cuando almorzamos charlé un poco más con una chica que terminó el secundario el año pasado. Hablamos de la comida, el tema de cuidarse a sí mismo, en el caso de ella para intentar engordar. También del ayudar a los demás pero no dejar de ayudarse a uno mismo. Nuevamente, como ya me pasó en otras oportunidades, me encontré  diciendo cosas que es como si me las dijese a mí misma.
Tengo aun la sensación de la sopa calentita adentro de mi estómago mientras enfrento nuevamente el frío para volver. 
Corina Moscovich

Antes de entrar: 30 de diciembre de 2016, cielo absolutamente celeste, sin ninguna nube. Hoy es un día de celebración y pretendo que las horas que voy a compartir acá en la Croix Rouge sean así también.
Desde el bus
Al salir: Hoy observé la constancia en la concurrencia de algunas personas. Empiezo a distinguirlos y a mirar un poco más allá cuando los veo. Detalles... como por ejemplo si dejan en su bandeja el cuchillo, la cuchara y el tenedor. Los que saben que no van a tomar sopa devuelven la cuchara. Algunos quieren más servilletas. Un chico muy joven rechazó “la bandeja” pero igualmente tomó. Tenía hoy un vaso de café de esos que dan en los bares para llevar. Todo lo que tomó, lo tomó en ese vaso.  

Hoy un señor aceptó todo lo que le sirvió el cocinero y después cuando llegó a la mesa envolvió parte de la comida -que en general es súper blanda- en una bolsa de papel y después la puso en otra bolsa bastante sucia. Ésto y lo del chico que no aceptó el vaso de vidrio, me hizo pensar en cuando alguien quiere tener lo que es propio. Vaya a saber dónde el señor va a comer esa comida más tarde...

Siguen los piropos, en general siempre con respeto y con ternura, si es que vale la palabra. La verdad es que el tiempo se pasa cada vez más rápido en algún punto, muchos nos saludan, nos preguntan cosas, otros agradecen. Uno hoy dijo que era la primera vez que venía. Otro, a cada uno de los voluntarios, nos iba diciendo muchas gracias, feliz año nuevo, etc.
Corina Moscovich 

Acá podés leer las entradas anteriores sobre el mismo tema. 

































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